Impresiones, historias y anécdotas de una aficionada a la coctelería.
Bares de Buenos Aires

Ronin Izakaya: el samurái de la bahía

Basta alejarse unos minutos de la ciudad para cambiar de aire, sentirse como en otro país. Porque la arquitectura de Nordelta, horizontal, con amplios espacios donde predomina el verde y el agua, recuerda a las construcciones de los barrios residenciales de EEUU. Y su calma también.

 

La zona de la bahía, donde crece la oferta gastronómica, es el lugar ideal para relajarse y disfrutar. Allí se encuentra Ronin Izakaya, un restaurante japonés con menos de cuatro meses de vida, donde tanto el sushi como la barra de coctelería están dando que hablar.

 

Por LORENA MARAZZI
Drinks & Co

 

 

El término izakaya refiere a un bar o restaurante típico japonés para comer o tomar algo después del trabajo. Ronin cumple con esa tarea y más. Ofrece sushi y tapeo oriental con un toque creativo y una coctelería pensada para maridar. El resultado son verdaderas exquisiteces. Como el Sakebi, dumplings rellenos con salmón rosado y langostinos con dips asiáticos (6 uds. $195); el Quinoa Ebi, pinchos de langostinos rebozados en mix de quinoa con salsa de mango (4 uds. $180); el Tiradito Teruya, que es pulpo al olivo, pescado del día en salsa nikkei y salmón rosado en salsa de maracuyá ($260) ó Salmon Stick, bastones de salmón rebozados en mix de sésamo con dips asiáticos (6 uds. $170).

 

Quinoa Ebi.

 

El sushiman es el japonés Adrián Teruya y prepara las piezas en el momento y a la vista. Verlo trabajar es un placer aparte. De entre los rolls se destacan el Hot Passion de langostinos panko y palta envuelto en finas lonjas de salmón flambeado con azúcar rubia y salsa de maracuyá (9 uds. $275); el Naomi, de langostinos panko, salmón rosado, pepino y frutillas maceradas en sake (8 uds. $265) y el Cucumber, tempura de surimi, queso crema y cebolla de verdeo envueltos en finas láminas de pepino con lluvia de sésamo y togarashi (9 uds. $255).

 

El sushiman Adrián Teruya.

 

 

Hot Passion.

 

Para los menos fans del pescado hay otras opciones como el Ojo de Bife en salsa BBQ asiática acompañado por una papa en su piel aplastada y crocante, bañada en salsa criolla semipicante con toques de mango ($280); o vegetarianas como el Roll Veggie de verduras de estación con hilos de batata (8 uds. $220), entre otras.

 

 

La ambientación es moderna donde predominan los tonos rojos y la madera. El espacio es acogedor, con pocas mesas pero lo que invita a sentarse son las dos barras: la de coctelería y la del sushiman. O las mesas en la terraza con vista a la bahía, ideales para el buen clima.

 

 

La barra es un atractivo en sí mismo. Al mando de la misma el experto Mauro Sleive (ex Singapur) y el bartender Román Ragnarsson le dan un plus al que todo restaurante debería aspirar. Aquí los cócteles buscan maridar con el sushi y además, ofrecen un plato y trago del día hechos el uno para el otro.

 

 

Su fuerte es la preparación fuera de carta al gusto de cada cliente. Como este trago con gin Bombay Sapphire, mandarina, jugo de limón, jugo de naranja y almíbar de lemongrass, perfumado con menta y eneldo ($160). El resultado: un cóctel frutal y fresco donde predomina la mandarina y el resto de los sabores realzan la frescura.

 

El jefe de barra Mauro Sleive.

 

Otra opción surgida en el momento es este cóctel con sake, ananá, manzana verde, lemongrass y pepino ($160). El aguardiente más amigo del sushi se combina aquí con ananá para suavizar la acidez del resto de los ingredientes.

 

Cóctel con gin Bombay Sapphire, mandarina, limón, naranja y almíbar de lemongrass.

 

Uno ya clásico de Mauro es el Monte Patria, con pisco Mistral, ananá fresco, cardamomo y almíbar de jengibre. Va perfumado con semillas de cardamomo, menta y lemongrass ($150). De sabor original, fresco y especiado tiene un excelente balance.

 

Cóctel con sake y Monte Patria.

 

De la carta se destacan los aperitivos como el Ginger Cynar Julep con Cynar 70, menta fresca, jugo de pomelo, azúcar negra y ginger ale ($160). Para los amantes del aperitivo de la alcachofa es un imperdible. El ginger ale combina perfecto con el cynar y le da un plus de frescura.

 

Ginger Cynar Julep.

 

El Negroni Bay es la acertada opción para los Negroni fans. Tiene gin Bombay Sapphire, Campari, Cinzano 1757, Pimm’s Nº1, perfume cítrico y cereza ($160).

 

Negroni añejado para brindar entre los presentes.

 

La cocina tiene delivery al que próximamente sumarán los cócteles, lo cual permitirá disfrutar de la experiencia completa en casa.

 

Parte del staff: Román Ragnarsson, Fernando Juárez (uno de los dueños), Adrián Teruya y Mauro Sleive.

 

En un ambiente cálido y amigable con una inmejorable vista, Ronin logró la conjunción ideal de sushi original y de alta calidad con una barra de coctelería a la altura. Los vecinos dicen que hacía falta una opción así en la zona. Y los que no somos del barrio tenemos un buen motivo para hacer 30 ó 40 minutos en auto desde la ciudad.

 

Ronin Izakaya
Av. del Puerto 240, Bahía Grande, Nordelta, Pcia. de Buenos Aires.
Abre de martes a domingos de 18:00 a 1:00. Viernes y sábados hasta las 2:00.
Pedidos y reservas: 4871-4327
Descuento del 20% con Club La Nación, Restorando y Pedidos Ya.
www.ronin-izakaya.com
facebook.com/RONIN-Izakaya
instagram.com/ronin_izakaya

 

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